Lo más insólito de nuestro viaje a Venezuela
En nuestro viaje a Caracas tras la muerte del presidente Hugo Chávez, nos encontramos con escenas e imágenes que de seguro no veremos en cualquier otra parte del mundo.
Miles de venezolanos viajaron hasta la capital para ver el féretro de Chávez, pero incluso a un día de su muerte ya estaban a la venta estatuillas del mandatario, cual si fuera un santo.
Los venezolanos izaron con orgullo la bandera de Cuba para demostrar su apoyo al régimen comunista adoptado por Hugo Chávez.
Como dicen las venezolanas, primero muerta que sencilla, esta chica que se fué en tacones. Vale recalcar que la fila era de al menos tres kilómetros (2 millas).
Y es que hasta su modo de vestir ha cambiado, el rojo es el color que viste la izquierda venezolana y además adornos militares como esta boína roja.
Las gorras y camisetas con la imágen de Chávez y Simón Bolívar están a la órden del día.
Aunque las rojas son las más populares.
La imágen de Chávez está en todos lados, como en este camión de un mercado popular establecido por el mandatario.
Hasta las botellas de agua tienen su nombre. Esta dice "Chávez Corazón de mi Patria"
La temperatura superó los 90 grados en estos días y tuvieron que regalar agua a los miles que se lanzaron al Fuerte Tiuna al ver el cuerpo del presidente.
Como salido de una caricatura es este muñeco de Chávez, más grande que los edificios de la avenida principal.
Y al observar co más detalle la avenida, todos los postes de luz tenían un cartel con la cara de Chávez.
Su nombre también está en todas las esquinas y todas las edificaciones gubernamentales, cosa que ni siquiera se ha visto con Simó Bolívar, libertador de cinco paises latinoamericanos y padre de la patria venezolana.
El camino hacia Fuerte Tiuna, donde está el féretro, parecía más bien una caravana electoral y no una procesión funeraria.
Frente al Fuerte, los niños jugaban con tanques de guerra y cañones de verdad.
Una niña modelando sobre una ametralladora móvil.
La gente aprovechó para tomarse foto con los fundadores de Venezuela en el Paseo de los Próceres.
Mientras en Plaza Altamira, punto de encuentro de la oposición, algunos temerosos hablaban sobre el futuro de Venezuela comiendo helados, como si se tratara de una novela.
El venezolano, y especialmente el caraqueño, se traslada en moto, por la falta de infraestructura para apoyar la ciudad más grande del país.
Insólito para nosotros era montarnos en un lugar alto y ver la interminable fila para ver el cuerpo del presidente.
Y las duras condiciones que soportaban para hacerlo, sin seguridad, sin baños, sin agua y teniendo que caminar varias millas.
Ellos tomaban fotos a las fotos de Chávez como si de verdad sería la última vez que lo verían.
Nos sorprendió también que la gente se nos acercara a pedirnos hablar frente a las cámaras sobre Chávez y su misión con Latinoamérica.
Esta foto dice "Mi casa bien equipada por el buen vivir del pueblo", y es que Chávez se encargó de darle a los pobres condiciones de vida básica que nunca habían tenido.
En nuestro segundo día, una estampida humana casi nos atropella tras el rumor de que no podrían ver el cuerpo del presidente.
La imágen de Bolívar que ahora se ve en las calles es la develada por Chávez hace un par de años con su rostro presuntamente como se veía en la vida real.
A pesar del calor, las largas filas, la estampida humana y la falta de agua, aún había tiempo para reír y tomarse fotos.
La muerte del presidente deja un boom económico para los "buhoneros" o vendedores ambulantes.
La bandera de Uruguay, otro país que ha mostrado abiertamente su empatía por el régimen y las maneras chavistas.
La gente lloraba inconsolable con el muñeco de Chavez en la mano, de la misma manera que se hace a un familiar o a un santo.
El personal de seguridad estuvo reservado para el Fuerte Tiuna y las áreas donde estarían los presidentes y demás diplomáticos en Caracas. En nuestra estadía de cinco días solo vimos una patrulla policíaca en las calles de Caracas.
Un militar peinando el cabello de su gorro en preparación a la llegada de la carroza fúnebre con el cuerpo de Chávez.
Al pedirle a la gente una foto, inmediatamente levantaban su brazo izquierdo con el puño cerrado.
Y hacia el cerro más alto de Caracas, un "teleférico" cubierto por banderas para enfatizar el nacionalismo nunca antes visto en el país.
Esta planta nos llamó mucho la atención por ser una especie de palma enana.
La bandera más grande del país, en el tope del Cerro El Avila en Caracas, estaba a media asta y a veces caía sobre los transeúntes.